Autor: Roald Dahl
Ilustrador: Faith Jacques
RESUMEN:
Willy Wonka, el dueño de la fábrica de chocolate más grande, más famosa y más fantástica, ha escondido 5 billetes dorados en sus chuches, que son una invitación para hacer una visita guiada por el propio Willy Wonka a esa fábrica de chocolate tan impresionante.
Charlie, un niño pobre con una casa no muy buena, tuvo la suerte de encontrar uno de los billetes.
Los otros 4 niños eran uno que se llamaba Augustus Gloop, un niño muy gordo y glotón, Veruca Salt, una niña rica y caprichosa, Violet Beauregarde, una niña fanática de los chicles y Mike Tevé, un niño adicto a la tele.
El día en el que fueron a la fábrica, un enérgico y amable señor, les recibió con una gran sonrisa. Era el señor Willy Wonka.
Nada más entrar en la fábrica, bueno, después de pasar por unos cuantos pasillos, se encontraron con la primera sorpresa: un río y cascadas de chocolate. Y por desgracia, la primera pérdida de un niño. Augustus Gloop fue el que se perdió. Y es que, era tan glotón, que fue a beber de ese río, y se le llevó la corriente. Pasó por unos tubos transparentes hasta que no se le vio más. Luego en la sala de invenciones de Wonka, Violet fue la segunda en caer. Se fue porque una de las invenciones era un chicle que sabía a comida de verdad. Violet sin hacer caso de advertencias, comió uno de esos chicles, y se convirtió en una ciruela gigante. Después, Veruca Salt, por culpa de sus caprichos, unas ardillas que pelaban nueces, la tiraron a un agujero de basura. Y luego, Mike Tevé fue teletransportado por televisión y se volvió enano.
Charlie era el único que quedaba, se limitó solo a hablar pero no tocar. Willy, entusiasmado pero serio, le dijo a Charlie que le regalaba su fábrica. Él pensó que estaba loco pero, si Willy no tenía familia, ¿Quién heredará la fábrica? Charlie aceptó sin dudas ser el dueño de la gran fábrica.
Al salir, Charlie se sorprendió al ver a todos los niños sanos y salvos, aunque un poco cambiados.
Charlie, volvió con su familia y les contó todo lo ocurrido. Cuando acabó, un camión con suministros de chuches, fue a la casa de Charlie a dárselas todas.
Ahora la familia de Charlie no pasará hambre nunca y se quedará con la fábrica de chocolate.

DAN GANAS DE LEERLO DESPUÉS DE LEER TU "RESUMEN".
ResponderEliminarPERO, LA PRÓXIMA VEZ, POR FAVOR, NO NOS CUENTES EL FINAL...
Vale, no pondré el final, sobre todo si es así de sorprendente
EliminarMuy chulo y tiene muy buena pinta
ResponderEliminarEs muy interesante y muy largo
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